Administración: El Corazón de la Economía del Reino Parasha “Bejukotai” en mis Estatutos Lv 26:3 al 27:34 Levíticos 27:31-3416 de agosto de 2025“Si alguno quiere rescatar algo del diezmo, añadirá la quinta parte de su precio… todo diezmo será santo para Hashem… Estos son los mandamientos que Hashem ordenó a Moisés para los hijos de Israel en el monte Sinaí.”Levítico 27:31-34
- La administración: el principio que lo sostiene toda la economía del Reino no comienza dando, sino administrando de lo recibido del Señor.
Deuteronomio 8:18 enseña que es Dios quien nos da la capacidad de producir y manejar recursos. Todo lo que tenemos nos ha sido confiado, y Él espera que lo usemos con sabiduría, honestidad y responsabilidad.
La administración correcta es reconocer que somos mayordomos, no dueños, y que nuestro manejo de recursos debe obedecer a Su dirección.
Cuando administramos correctamente:
- Establecemos un orden de acuerdo a lo que El Señor nos ha dado que incluye
el diezmo, la ofrenda, el ahorro y los gastos. - Protegemos el ciclo de siembra y cosecha establecido desde Génesis 1:11-12
y 8:22. - Aseguramos que en la comunidad no falte provisión para nadie.
- Siembra y cosecha: el diseño de Dios que la administración protege.
El ciclo de provisión de Dios funciona así: lo que se siembra en fidelidad se cosecha en bendición.
- José en Génesis 41 administró en abundancia para sostener a muchos en
tiempos de hambre. - Levítico 19:9-10 ordena dejar parte de la cosecha para pobres y extranjeros,
un acto de administración justa.
Una buena administración no solo reparte, sino que anticipa y preserva, asegurando
que la cosecha sirva para sostener la obra de Dios y suplir las necesidades del
pueblo.
- La misericordia y responsabilidad en el diezmo
Levítico 27:31 revela que el diezmo, aunque es un principio santo, también está
revestido de misericordia:
- Si alguien enfrenta una necesidad económica urgente, puede “rescatar” su
diezmo. - Al recuperarse, lo devolverá con un 20% adicional para mantener la cadena de
provisión.
Esto enseña dos verdades:
- Dios entiende la necesidad y no oprime al necesitado.
- La restitución protege la justicia y evita que el ciclo de provisión se rompa.
- Los cuatro pilares bajo la administración divina
- Administración – Organizar y distribuir lo que Dios confía con dirección suya y principios bíblicos.
- Diezmo – Apartar para sostener a quienes enseñan la Palabra y para suplir necesidades comunitarias (Números 18:21 24).
- Ofrenda – Dar voluntariamente por amor y gratitud, extendiendo la bendición (Deuteronomio 16:17).
- Ahorro y gastos – Guardar para el futuro y cubrir necesidades actuales con prudencia (Proverbios 21:20), evitando despilfarros. Estos elementos, bien administrados, forman una estructura que garantiza justicia, provisión y orden.
- La economía del Reino en el tiempo de Dios
En las fiestas de Levítico 23, Dios estableció un ritmo de provisión y generosidad:
- Primicias y Shavuot: reconocimiento de que la cosecha viene de Él.
- En Hechos 2:44-45, la comunidad del Mesías vivió este principio: nadie tenía necesidad.
- 2 Corintios 9:6-11 confirma que la generosidad y la buena administración producen abundancia para toda buena obra.
- Reflexión
- La base no es cuánto recibimos, sino cómo lo administramos.
- El diezmo, la ofrenda y el ahorro no son actos aislados, sino el resultado de una administración que busca justicia y provisión para todos.
- Los gastos también son parte de la mayordomía: gastar mal es administrar mal.
- Levítico 27:31 nos recuerda que hay espacio para la misericordia, pero también un llamado a restaurar lo que corresponde.
Aplicación práctica
- Administra con Dios como socio principal: registra ingresos, planea y distribuye en orden.
- Si debes rescatar el diezmo por necesidad, hazlo con un plan para devolverlo y cumplir con la quinta parte adicional.
- Aparta un porcentaje fijo para ahorro y controla gastos evitando lo innecesario.
- Sé transparente en la gestión de recursos y exige la misma transparencia en tu comunidad.
- Conclusión
Desde Génesis hasta Apocalipsis, Dios revela que Su economía se basa en
administración sabia, justicia y misericordia.
El orden es claro: primero administrar, luego distribuir.
Cuando lo hacemos, el diezmo, la ofrenda, el ahorro y los gastos se convierten en
herramientas de bendición que sostienen el ciclo de siembra y cosecha, garantizando
que Su pueblo nunca carezca y que la comunidad sea un testimonio vivo de Su Reino.
“El que recogió mucho, no tuvo más; y el que poco, no tuvo menos.”
(2 Corintios 8:15 / Éxodo 16:18)